A medida que el equipaje viaja largas distancias a través de aeropuertos y entre aviones, las etiquetas sufren manchas, rayones, rasgaduras y arrugas. La falla en la lectura también surge de la colocación incorrecta, la mala impresión, los cuellos de botella de la cinta transportadora, las demoras en la sincronización y los códigos de barras rotos o arrugados. Una etiqueta no leída redirige el equipaje a un proceso de codificación manual, agregando tiempo, mano de obra y costos, al tiempo que aumenta la probabilidad de pérdida de equipaje, riesgos de seguridad y viajeros frustrados.
La Resolución 753 de la IATA exige que las aerolíneas asociadas rastreen el equipaje en la carga, la transferencia y la llegada, y cada manejo compromete aún más la calidad de las etiquetas. Junto con la adopción más lenta de RFID, todo esto hace que las soluciones de lectura de alto rendimiento sean claves para un seguimiento y entrega confiables de equipajes.